Estas almendras se tuestan en su
punto óptimo, hasta encontrar la intensidad perfecta de su sabor. Las juntamos
con sal marina —pulverizada en nuestras propias instalaciones— y aceite de
oliva virgen extra en crudo. Una mezcla sencilla —en proporciones precisas— de
tres ingredientes, sencillos y habituales, seleccionados por su origen y por el
cuidado de quienes los cultivan, cosechan y elaboran. El resultado: un sabor
exquisito, que pone en valor lo auténtico de nuestra tierra y nos recuerda todo
el potencial que se esconde en una almendra y un aceite de calidad. Volvemos
así a la fuente, a lo sencillo, a lo tradicional, a lo auténtico.
La exquisitez en la sencillez.